A un mes del dólar flexible analista dice que el incremento constante genera especulación y afecta a todos los bolivianos
Moreira explicó que el sector importador y el consumidor final resultan ser los más perjudicados ante la falta de certidumbre. Como ejemplo de esta distorsión, señaló que comerciantes de insumos básicos —como telas— prefieren vender sus productos calculando un tipo de cambio superior al oficial para prever el costo de reposición de su inventario. Esta dinámica evidencia la urgencia de que el Estado brinde una respuesta contundente y devuelva la credibilidad al sistema financiero nacional.
El analista económico Martín Moreira, señaló este miércoles, al cumplirse un mes de la puesta en práctica de la flexibilización del dólar, que las constantes alzas del mismo, genera permanente especulación y está afectando a la economía de toda la población boliviana, excepto de los exportadores, banqueros y del presidente Rodrigo Paz, asegurando que la variación del flujo de entre 10 y 20 centavos no le afectaría en nada al primer mandatario.
"Mientras tanto vamos a seguir viviendo ataques especulativos como los que hemos vivido ayer, 20 centavos de bolivianos es mucho, aunque para Rodrigo Paz dice que no es nada 20 centavos, entonces bueno, es que ellos están bien comidos, bien vestidos, bien viajaditos, entonces a nosotros es a los que nos perjudica que suba 20 centavos el dólar", sostuvo Moreira a la Agencia de Noticias CCB.
En el plano económico, señaló que se proyecta que el tipo de cambio podría alcanzar la barrera de los 13 bolivianos, punto a partir del cual el Estado y el Banco Central de Bolivia (BCB) deberían intervenir para fijar un piso y un techo operativo, momento en el que la entidad bancaria central podría recién aplicar políticas monetarias efectivas para evitar que el precio se dispare sin control en el mercado.
Asimismo, se cuestionó la medida de flexibilización del dólar implementada sin contar con reservas suficientes de la divisa en el país. Según se explicó, la teoría económica establece que para flexibilizar la divisa se requiere una economía estable y un alto nivel de disponibilidad de dólares. Al no cumplir con estos requisitos, la medida terminó favoreciendo únicamente a sectores puntuales como los exportadores y el sistema bancario, mientras que el resto de la economía enfrenta una sobreespeculación.
Moreira explicó que el sector importador y el consumidor final resultan ser los más perjudicados ante la falta de certidumbre. Como ejemplo de esta distorsión, señaló que comerciantes de insumos básicos —como telas— prefieren vender sus productos calculando un tipo de cambio superior al oficial para prever el costo de reposición de su inventario. Esta dinámica evidencia la urgencia de que el Estado brinde una respuesta contundente y devuelva la credibilidad al sistema financiero nacional.
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