Comercializadores dan plazo de 48 horas al gobierno para controlar el precio del pollo; advierten cierre de friales
La rentabilidad del sector minorista ha caído a niveles críticos, impidiendo a las comerciantes cubrir los gastos operativos más básicos, tales como el pago de alquileres de los puestos, los servicios de luz y agua para la refrigeración, la adquisición de insumos diarios y los pasajes de transporte. Ante este escenario adverso en el que las ganancias se han reducido a márgenes prácticamente inexistentes, el gremio ha optado por suspender sus actividades comerciales antes que continuar operando a pérdida y arriesgar el capital que sustenta a sus familias.
La secretaria general de la Asociación de Pollos de La Paz, Esther Rojas, informó este lunes que su sector se declaró en estado de emergencia y anunciaron un ultimátum de 48 horas dirigido al Gobierno nacional y a los empresarios avícolas para que regulen los costos de este insumo básico. De no registrarse una reducción inmediata en el precio del kilo de pollo, el sector suspenderá definitivamente la distribución y cerrará de manera indefinida todos los friales de la sede de gobierno.
“Están jugando con el hambre del pueblo. Nosotros como vendedores al final somos los que quedamos mal, piensan que estamos especulando con el precio del pollo, pero no es así; una compañera ha vendido medio pollo en una mañana, imagínense cuánto ha sacado de ganancia, dos pesitos. Damos 48 horas de plazo al Gobierno y a los granjeros avicultores empresarios para que rebajen el kilo del pollo, si no, cero pollos en la ciudad de La Paz y no vamos a abrir nuestros friales”, sostuvo Rojas a los medios de difusión.
El conflicto se ha agudizado debido a la severa escasez de diésel que afronta el país, lo que ha generado kilométricas filas en las estaciones de servicio y un incremento colateral en los costos del transporte interdepartamental. Los comercializadores denuncian que los intermediarios y grandes productores avícolas están utilizando esta crisis logística como justificación para especular desmedidamente con el precio de la carne, elevando el costo por kilo desde los 12 bolivianos habituales hasta alcanzar picos insostenibles de 32 bolivianos en los últimos días.
La rentabilidad del sector minorista ha caído a niveles críticos, impidiendo a las comerciantes cubrir los gastos operativos más básicos, tales como el pago de alquileres de los puestos, los servicios de luz y agua para la refrigeración, la adquisición de insumos diarios y los pasajes de transporte. Ante este escenario adverso en el que las ganancias se han reducido a márgenes prácticamente inexistentes, el gremio ha optado por suspender sus actividades comerciales antes que continuar operando a pérdida y arriesgar el capital que sustenta a sus familias.
Finalmente, la dirigencia de los comercializadores hizo un llamado público a la población y a las amas de casa para que se sumen a esta protesta absteniéndose de comprar carne de pollo a los precios actuales, instándoles a optar por menús alternativos tal como se implementó durante los bloqueos que duraron más de 50 días. Con esta medida de presión coordinada, el sector busca frenar el enriquecimiento desproporcionado de los grandes empresarios avicultores y exigir al gobierno realice monitoreos rigurosos a las granjas proveedoras para estabilizar el mercado.
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