Renuncia o diálogo
Durante estos últimos días se ha manejado de sobremanera la dualidad de estas palabras, el primero sostenido por los sectores sociales y pueblo movilizado y el segundo por los sectores del gobierno. Rodrigo Paz, ha mencionado en varios de sus discursos la palabra diálogo, y sus sectores afines como empresarios y otros gremios también. No obstante, de la misma manera en estos últimos días la palabra Estado de Sitio o Estado de Excepción se ha ido abriendo paso en el espectro político y social, principalmente por parte de los sectores más radicales que apoyan al oficialismo, como ser comités cívicos, y otros afines al gobierno.
Los primeros esperan la renuncia del presidente Rodrigo Paz, como única salida y solución a los bloqueos y los segundos a la mano dura si es que no se va a un diálogo; entre tanto quienes hoy están pagando los platos rotos de este entretejo de palabras, son los ciudadanos de a pie que no tomaron o aún no toman partido por alguna de estas opciones. O aquellos quienes solo están ahí en medio y se tragan el orgullo de haber votado por x o z candidato, en las pasadas elecciones del 2025 y que anhelaban que ese voto signifique la solución a todos sus problemas.
Entre tanto la población paceña está sufriendo el desabastecimiento de los alimentos, de medicamentos, oxígeno y está viendo cómo ahora debe hacer filas interminables para poder adquirir uno o dos kilos de pollo, o comprar uno o dos maples de huevo a precios exorbitantes. Todo ello se suma a que en otros departamentos se iniciaron más bloqueos lo que estaría significando, a mediano y corto plazo, el desabastecimiento de alimentos en todo el país, porque si bien La Paz no es la primera economía del país, sumado El Alto son los mayores productores de Bolivia, lo que hace que la cadena productiva del país se encuentre cuasi paralizada.
Hoy sábado, el ampliado de emergencia convocado por la COB se suspendió sin fecha ni hora, pero los que asistieron propagaban la idea de que no se iba a ningún tipo de diálogo, más aún cuando en cruce Viacha, la jornada pasada fueron reprimidos por policías, los ponchos rojos de la provincia Ingavi, señal inequívoca de que, si bien el gobierno balbucea a más no poder la palabra diálogo, en sus acciones demuestra lo contrario.
La crisis se incrementa y los industriales ya alertaron que en el mediano y corto plazo Bolivia podría sufrir una crisis humanitaria, porque ya no están llegando insumos a los hospitales y medicamentos a las farmacias del país, puesto que La Paz produce el 75% de los medicamentos que se consumen en Bolivia.
El tiempo se va agotando, la población que antes repudiaba los bloqueos hoy está cansándose de hacer filas y pagar precios enormes por carnes, lo que debería llevar a considerar al gobierno la primera opción, porque gran parte del pueblo hoy clama por una solución sea esta la del diálogo o la renuncia.